Transformando vidas a través de la labor social

Ahondando en lo profundo de nuestra conciencia cuántas veces retribuimos a los demás un granito de arena de todo lo que hemos recibido. Somos afortunados, realmente afortunados y no me queda más que repetirme que tenemos un gran peso sobre nuestros hombros: Ser agentes positivos para transformar nuestra sociedad.
 
El haber comenzado a involucrarme en las labores de Responsabilidad Social del Colegio sólo me ha abierto los ojos a la cruda realidad que enfrentan millones de mexicanos para salir adelante día a día.
Una profunda intranquilidad me ha invadido cuando cada vez con mayor frecuencia me voy empapando del contraste social que nos rodea.
No podemos quedarnos con los brazos cruzados, tenemos que empezar a formar a nuestros hijos con nuestro ejemplo, la congruencia con nuestros valores y principios no puede cegarse ante las necesidades de nuestro prójimo más cercano.
Sin embargo ésta intranquilidad también la he ido reemplazando en las pocas ocasiones que he tenido oportunidad de presenciar actividades de Servicio Social de nuestras alumnas, me quedo con su sonrisa, con su sencillez, con el esfuerzo que ponen en cada detalle para al menos dejar otra sonrisa en ese niño que tuvo un respiro de su tratamiento de quimioterapia, de esa mamá que ve a su hijo sonreír y pasar un rato despreocupado, jugando como el niño que merece ser, de esa viejita que no deja de agradecer la conversación amable, el gesto cariñoso, en fin, ejemplos hay muchos, no cabe duda que esto solo es el comienzo de una verdadera transformación de nuestra realidad.
¡A seguir adelante que nos queda mucho camino por recorrer!
Fuente: Samia Diez de Sollano Basila