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Generación Monteverde 2019 dice adiós

El miércoles 5 de junio, la Generación 2019 del Monteverde se despidió de su Colegio. Amelia García Casas, directora general, dirigió unas palabras a las alumnas y padres de familia donde hizo especial hincapié en ser agradecidos, así como en reconocer que somos vulnerables y que siempre debemos proponernos metas altas. Posteriormente, Andrea Ponce, directoria de preparatoria habló de no sólo tener sueños y proyectos, sino de pensar en la trascendencia que éstos podrán tener tener.
 
Las alumnas recibieron sus diplomas así como una medalla con la imagen de la Virgen del Colegio como recuerdo. El acto se concluyó con unas palabras de las alumnas María José Pérez y Eli López  quienes agradecieron a sus padres la oportunidad de haber pasado por el Monteverde y a maestras por tantos años de dedicación, asegurando que se iban como una familia que no se olvidaría nunca. 
 
Felicitamos a cada una por haber concluido una etapa tan importante en sus vidas y nos llena de orgullo saber que llevan el escudo Monteverde tan en alto.
 
Finalmente, y como esta despedida lo merece, Fernanda Watty, alumna de la generación, escribió unas palabras sobre este cierre de capítulo:
 
 

¿Cómo expresar todo lo increíble que hemos vivido estos últimos días en unas cuantas palabras? La realidad es que no se puede, pero trataré. Ninguna de nosotras imaginó que estos días llegarían tan rápido; la despedida, la graduación, los últimos exámenes, últimos recreos, último todo... Hace unos cuantos meses veíamos venir todo lo que afortunada y tristemente está pasando ahora, pero nadie nos advirtió que pasaría así de rápido, que sería un abrir y cerrar de ojos en el que todo pasa a la velocidad de la luz y que si no te detienes un momento a disfrutarlo, pasaría desapercibido. Nos repitieron una y otra vez que disfrutáramos cada segundo, que disfrutáramos hasta lo más pequeño y que no lo pasáramos por alto; doy gracias que lo consideré. Al principio pensamos que iba a ser un año como todos los otros, con la única diferencia de que íbamos a ser las encargadas de organizar todos los eventos e íbamos a tener mucha más carga de trabajo. Y sí fue así, solamente que cuando me detengo un momento y recapitulo, me doy cuenta que fue mucho más que eso.

 

En este último año me doy cuenta, al igual que mis compañeras, que fue un año en donde se forjó mi personalidad como mujer, en donde aprendí a ser un ejemplo, no solo para las que me rodean en el salón de clases sino también para todas las niñas que están debajo de nosotras y que tarde o temprano seguirán el camino que seguimos nosotras y que ahora estamos a punto de terminar. Aprendí que un par de números en tu boleta no representan ni determinan quién eres, sino el esfuerzo y la dedicación que conlleva estudiar, ser responsable y lograr tus metas. Un día, un sabio dijo que “entre más grandes sean tus sueños, más grandes van a ser los obstáculos” y no fue hasta estos días que me di cuenta de eso.

 

Nunca creímos que pasar de ser esa niña que cantaba a todo pulmón en las despedidas a ser a la que le cantan seria tan rápido. No tengo palabras para describir plenamente lo que se siente vivir ambas partes de la historia, tanto disfrutar de las planillas, como organizarlas. Tanto de hacer la despedida como ser despedida. Tanto de aplaudirles a las graduadas como ser aplaudida. Debo decir que con lagrimas en los ojos y una sonrisa me voy con la cara en alto de la mano de toda mi generación y orgullosas por haber sido parte de este colegio. No cambiaría por nada mis experiencias, mis recuerdos, mis aprendizajes ni las personas que conocí en este trayecto; porque gracias a todo ello, soy quien soy. Ahora todo lo que me queda por dar, a mi y a mi generación, son infinitas gracias por todo lo que hicieron por nosotras. En un futuro voltearemos a ver hacia atrás y podremos decir que el haber estado en el Monteverde, vivir todo lo que vivimos, conocer a la gente que conocimos y aprender todo lo que aprendimos no fue una coincidencia sino una “diosidencia”. ¿Duele decir adiós? sí, y mucho, pero es el paso final de esta etapa. Y es diciendo adiós que podemos consolidar finalmente todo lo que hemos vivido hasta ahora y hacer que realmente valga la pena.